La muchacha que solo comía sobras en la cocina nunca se atrevía a levantar la mirada. Hasta que el heredero más rico de la región entró y la miró a los ojos. Ese instante cambió el destino de toda la hacienda.
Comía las sobras en silencio, con la cabeza gacha y el corazón endurecido por la costumbre, como si el mundo […]









