Me dijeron que abandonara la búsqueda porque el edificio iba a clasar, pero entre los fierros retorcidos y mi desesperación, aparecieron unas botitas azules que me devolvieron el alma al cuerpo.
—¡Te ordeno que salgas de ahí, es un sicido! —me gritó el jefe de cuadrilla, jalándome del chaleco mientras su […]





