Familia

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EL POLVO SECO DEL CAMINO SE ME METÍA EN LA NARIZ Y EN LA GARGANTA, RECORDÁNDOME EL SABOR DE LA TIERRA DONDE NACÍ: SAN MIGUEL DEL LLANO, OAXACA. BAJÉ DE UN AUTOBÚS DE SEGUNDA CLASE CON UNA MOCHILA VIEJA AL HOMBRO, DE ESAS QUE USAN LOS ESTUDIANTES DE PREPARATORIA, Y UNOS JEANS MARCADOS POR EL TIEMPO—DESGASTADOS EN LAS RODILLAS Y DESHILACHADOS EN LAS COSTURAS.

Mis botas de trabajo, llenas de cicatrices de cemento y grasa, resonaban contra el pavimento caliente de la terminal. Para

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