“Mi hijo regresó de la casa de su tío con terror en los ojos… y cuando me vio, no me abrazó: retrocedió como si yo fuera el enemigo.” Lo más grave no fue su miedo… fue lo que dijo después, en voz baja: ‘Papá… no le digas a nadie que te vi.
PARTE 1 Santiago se quedó quieto frente a la camioneta, apretando su maletita azul contra el pecho. No corrió hacia […]









